Gracias a la detección y corrección precisas de errores, la tasa de rechazo disminuye considerablemente. Una menor cantidad de residuos de material, menores costes energéticos y menos trabajo de rectificación repercuten directamente en la rentabilidad. Además, la producción se vuelve más sostenible, ya que se conservan los recursos y las etapas del proceso se diseñan de forma más eficiente.